1930: Nuestra herencia Suiza

1930: Nuestra herencia Suiza

En 1930, el suizo Enrique Baer abrió el Salón de Té Astor en Medellín, Colombia, donde había llegado unos años antes a trabajar como técnico pastelero en una fábrica de chocolates. Desde sus inicios, don Enrique y su esposa Anny Gippert se encargaron de supervisar la precisión de los procesos y la calidad de los productos que ofrecían en su nuevo Salón de Té Astor, en un pequeño local de la carrera Junín, epicentro social y comercial de la ciudad, con cinco mesas, diez empleados y un modesto y rudimentario equipo, compensado con los vastos conocimientos de su dueño. En la entrada del establecimiento, se exhibían para antojo de sus visitantes las galletas, los alfajores de almendra, las nueces de miel, las canastas de chocolate, los bizcochos, el famoso y tradicional “sapito”, y otros coloridos moritos, denominados así porque el acento natal de don Enrique le impedía pronunciar el sonido de la doble ere en español, cuando se refería a “morritos” de bizcocho. Su clientela estaba compuesta principalmente por los residentes europeos de Medellín, fieles desde…

Read more

1940: A manteles

1940: A manteles

Nueve años después, recién ubicados en un amplio local de la misma calle, el Salón de Té Astor atendía a su distinguida concurrencia en un agradable salón alrededor de un patio central, donde se encontraban las mesas con manteles bordados, y se servía en vajilla de porcelana, copas de cristal, tazas y teteras, charoles y cubiertos de plata. Allí mismo estaban las oficinas y se fabricaban los productos, tarea en la que participaban activamente los esposos Baer, y para la cual, su dueño, siempre atento a la exquisitez de sus productos, contrataba técnicos pasteleros venidos de su país natal, tradicionalmente reconocido por su excelencia en repostería. Para ese entonces, entre las industrias de galletería, pastelería y confiterías finas, El Astor se distinguía como de las mejores del país, al mismo tiempo que incrementaba su popularidad, y mantenía su fama de…

Read more

1950: Cubierta en filigrana

1950: Cubierta en filigrana

Iniciando la década de los 50, llegaron a El Astor los especialistas en pastelería suiza, Emilio Leber y Alfredo Suwald, en atención al aviso de los esposos Baer, publicado en la prensa de su país, que solicitaba técnicos para trabajar en “famosa pastelería en Colombia”. Ellos aportaban sus conocimientos y participaban directamente en la supervisión y fabricación de los productos, y compartían gratos momentos con amigos nativos y europeos y otros grupos de escritores, artistas e intelectuales de la ciudad, frecuentes en las elegantes y bien atendidas mesas de El Astor. Unos años después, don Enrique Baer y su esposa hicieron socios a don Emilio Leber y don Alfredo Suwald, quienes continuaron como técnicos, no obstante su calidad de socios capitalistas. Al cumplir sus 25 años de existencia, El Astor no sólo se conocía por su Salón de Té, sus célebres moritos, turrones, gran variedad de galletas, pasteles y helados, sino también por sus bizcochos de novia, productos especiales para la Navidad y el Día de la Madre, que hicieron famosa la repostería. Para ese entonces, entre los jóvenes ya estaba…

Read more

1960: Paseo de sabores

1960: Paseo de sabores

Después de ocupar distintos locales en la concurrida carrera Junín, El Astor adecuó a su numerosa clientela el lugar de su primera sede, en esta misma calle, donde se conserva hasta nuestros días. Y, en el hasta entonces sector campestre de El Poblado, se instaló una enorme planta, diseñada por don Alfredo Suwald y dirigida por el alemán Juan Braun, especializado en su país en pastelería y bizcochería. Con ocasión de la ampliación del aeropuerto Olaya Herrera Medellín, se abrió nuevo puesto de venta cerca de la salida de los vuelos nacionales, donde los viajeros consumían sus productos al llegar o salir de la ciudad. Y, al igual que en el Salón de Té, la limpieza, el orden y la estética en la presentación de la mercancía, y la política de “su majestad el cliente” convirtió la marca Astor en un símbolo reconocido en el ámbito nacional. Allí se empezó con dos empleadas y se terminó con diez, veinticinco años después. En 1968 don Enrique…

Read more

1970: Sabrosos resultados

1970: Sabrosos resultados

En el Medellín de los años 70, la alimentación, tanto en el campo industrial como comercial, surgió como panacea económica de todas las clases sociales. Aparecieron miles de pequeños, medianos y grandes negocios donde se vendían almojábanas, pandequesos, tortas, pasteles, pollos, arepas, tacos, empanadas, pastas, pizzas, y otros. Sin embargo, a sus 40 años de existencia, en el Salón de Té Astor se hacía fila para…

Read more

1980: A la carta

1980: A la carta

En 1985, a los pocos meses de inaugurado en la vecina ciudad de Rionegro el nuevo Aeropuerto Internacional José María Córdova, atendiendo a la insistencia de los ciudadanos, y después de superar las dificultades del espacio físico, llegó por fin el Astor al José María Córdova. En 1988, los dueños de El Astor recibieron el Mercurio de Oro, máximo galardón que entrega a sus afilados la Federación Nacional de Comerciantes, FENALCO, seccional del Departamento de Antioquia. Durante la ceremonia de entrega se recalcó “esa tenacidad que permitió prosperar a una empresa que se convirtió en la primera importadora de equipos para repostería. Un galardón indiscutible, porque en estos 58 años de labores son pocos los que pueden decir que no han probado sus productos”. Ese mismo año, los esposos Leber y los Suwald aprobaron y aceptaron el ingreso de Andrea Suwald como accionista, quien había pasado varios años en Suiza y Alemania estudiando pastelería, y trabajaba en El Astor desde 1983.

Read more

1990: El gusto de evocar

1990: El gusto de evocar

En 1990 la familia Suwald adquirió todas las acciones de El Astor. Don Emilio, cuya familia vivía desde hacía un tiempo en el exterior, decidió regresar a Suiza, donde murió en el año 2005. Entre tanto, en la fábrica, donde por una nueva y sofisticada máquina cubridora de chocolate ya pasaban diariamente miles de productos para cubrir con chocolate , se efectuaron cambios significativos, como la adecuación de un cuarto frío en el segundo piso, para la elaboración de bombones y figuras de chocolate, y la ubicación de las oficinas, en el tercero. En 1995, en El Astor más del 50% de sus empleadas llevaba un tiempo superior a veinte años, y muchas de ellas llegaron hasta la jubilación, trabajaron con sus hijas y sobrinas, y en algunos casos contrajeron matrimonio con empleados de El Astor.

Read more

2000: Nueva fórmula

2000: Nueva fórmula

Tras la muerte en 1999 de don Alfredo Suwald, su hija, Andrea, asumió el mando de la repostería con ideas nuevas y, al igual que los anteriores dueños, con la conciencia de una responsabilidad social enorme. Para festejar sus 75 años, el 8 de agosto del 2005, El Astor ofreció, en su sede de la carrera Junín, una agradable fiesta con sus 150 empleados, en presencia del Alcalde de Medellín Sergio Fajardo, quien en nombre del Municipio entregó la Medalla al mérito Cultural y Educativo, Porfirio Barba Jacob Categoría Oro. Así mismo, el Gobernador Antioquia otorgó a la Repostería el Escudo de Antioquia Categoría Plata, máxima condecoración a las personas y empresas que entrega la Gobernación. De otra parte, con motivo de su celebración, El Astor recopiló su historia, en el libro Astor, Corazón de Medellín, 75 años, en el que se constata la trascendencia que la Repostería ha tenido y conserva en la ciudad. Al igual que en tiempos de la inauguración de El Astor, en el siglo XXI, la carrera Junín conserva su importancia. Por allí…

Read more

2010: Astor 80 años

En el 2010 la Repostería Astor celebra 80 años de acompañar a sus clientes en sus momentos más dulces y queridos. La Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia no se ha hecho esperar para condecorar a la Repostería con el Pergamino Dorado, con motivo de este aniversario que enorgullece a la ciudad. De otro lado, los puntos de venta de la Repostería Astor…

Read more